En la unión siempre estará la respuesta
- suleica su
- 18 ago 2024
- 2 Min. de lectura
A aquellos a los que nos gusta viajar y descubrir nuevos lugares, nos cuesta mucho terminar uno y no pensar en el siguiente. En el último año puedo decir que me siento un privilegiado por haber tenido la oportunidad de haber conocido lugares tan espectaculares como dispares, como lo son Argentina o Indonesia. De cada viaje, uno se lleva recuerdos imborrables y, a veces, incluso mantiene el contacto a posteriori con personas conocidas allí. Esto también forma parte del viaje. Sin embargo, uno también se da cuenta de la fortuna que tiene, por ejemplo, de ser ciudadano de la Unión Europea (en adelante “UE”).
Considerando la unión económica como uno de los pilares fundacionales de la actual UE, podría entenderse que toda aquella política que vaya en la dirección de crear marcos comunes en el ámbito económico, va a impactar positivamente entre los miembros de dicho entorno económico común (básicamente, los ciudadanos y las empresas). Por ese motivo resulta llamativo, al menos para quien les escribe, que el ECOFIN el pasado 21 de junio rechazase la propuesta de Directiva de precios de transferencia de la UE (en adelante “la Propuesta”).
Como bien indicaba mi compañera de blog Juliette Torres Ramos en su post de 25 de abril de 2024[1], “El objetivo principal de la propuesta de Directiva es armonizar la aplicación del principio de plena competencia y establecer reglas comunes de aplicación en materia de precios de transferencia en los Estados miembros de la UE. La justificación de esta propuesta se deriva del hecho de que casi todos los Estados miembros son también miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y, que si bien todos los Estados miembros cuentan con legislación interna que, en principio, debería permitir un enfoque común en los principios básicos de precios de transferencia, su interpretación y aplicación es, en la mayoría de las ocasiones, dispar.”.





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