Victoria Francia, una joven artista con extraordinario oficio
- suleica su
- 18 ago 2024
- 2 Min. de lectura
Siempre he tenido la máxima consideración hacia las instituciones que apuestan por la creación artística de los más jóvenes; por aquellos jóvenes que tengan criterios, no por aquellos aficionadetes, con ínfulas que llegan creyéndoselo todo y, por lo general, vacíos de casi todo, menos de una poderosísima carga de cara dura. Por eso, los ayuntamientos, cabildos, diputaciones, fundaciones, bancos y demás entes públicos y privados deben tener la cosas claras, estar bien asesorados y no sucumbir a las espurias exigencias de los populismos y populistas que consideran que cualquiera que pinten burdos trazos coloristas con plantillas preparadas, que escriban consignas, más o menos, simpáticas, que abusen de empatías curiosas con diseños de pobre factura y simplezas conceptuales o modernitos dibujos de rancia procedencia y total desconocimiento para ser tatuados en carnes prietas o de añosas abundancias –hoy parece que dejar limpia la piel de ocurrencias tatuadas es de ultramontanos espíritus– son, poco menos, que excelsos héroes del olimpo artístico.
Se ha de tener una conciencia artística clara porque todo no es bueno y todo no sirve para capitalizar argumentos. Apostemos, con descaro, por la creación de los jóvenes; pero con la buena creación, aquella que dice y consigue atrapar; no con la otra que llena de vacíos esquemas los soportes y argumentan episodios de escasa enjundia creativa. La creación artística joven ha de interesar desde un principio y debe ser apoyada desde las instancias más proclives a la cultura de verdad. Las instituciones públicas hinchan el pecho anunciando sus apuestas descaradas hacia los que empiezan y luego todo se reduce a simples concursitos de pintura rápida, dominados, casi siempre, por unos vociferantes y erráticos personajes que son reacios a admitir a los que no pertenezcan a tan impositivas comunidades. Se echan de menos verdaderos y conscientes apoyos a jóvenes que realmente se lo merezcan.





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